Hoy cumplo 40 años



La edad nunca ha sido tema para mí. La imagen de lo que refleja esa edad sí. La imagen que llegué a tener de lo que los 40 años podrían representar en mí, y en cualquier mujer, era poco inspiradora.


Para mí ser una mujer de 40 años significaba ser considerada una señora y esto tenía una connotación de ser alguien en decadencia que ya había vivido su mejor época. Ser una señora era una condena.


Pensaba que en algún punto, con el paso del tiempo, me volvería obsoleta, pero eso no sucedió. Incluso llegué a pensar que quizás sucedería cuando me casará y tuviera hijos. Tampoco pasó. ¿Qué hace entonces que una tenga fecha de expiración?


Nuestra actitud es lo que nos condena. Podemos vivir 90 años o 1 año noventa veces, y esto sin duda se atañe a la actitud con la que enfrentamos la vida. Esta frase se la escuché a Mary Morrisey la fundadora del Brave Thinking Institute, una mujer que está más cerca de cumplir 80 que de cumplir 40, y cuya carrera profesional y éxito no podrían estar más vigentes.


Para asumirme una señora fue necesario resignificar este concepto. Hoy para mí ser una señora es ser una amazona que cabalga con su experiencia de vida a cuestas. Sabiéndose poseedora de sabiduría, resultado de vivir una vida con la suficiente conciencia y voluntad para capitalizar toda experiencia. Una mujer salvaje que deja que su cabello se despeine con el viento, que mantiene el fuego en su corazón, que se permite ser y sentir sin pedir perdón ni permiso sino desde una actitud de hermandad y servicio. Una mujer que se atreve a soñar y a actuar con valentía para vivir con propósito e intención.



Y eso es lo que soy. Eso es lo que somos todas las que tomamos decisiones, las que lo hacemos diferente, las que le entramos a la arena como dice la Dra. Brené Brown (Señora también), las que decidimos renunciar a asumir papeles, las que cuestionamos los roles de género, las que creemos en lo que no se ve con los ojos pero si con el alma, las que acompañamos, las que respetamos la fragilidad humana, las que nos maravillamos con la vida, las que aullamos a la luna, las que practicamos compasión, las que toleramos la incomodidad con tal de crecer más, las que propiciamos el placer como modo de vida y las que aspiramos a inspirar.


Y con este orgullo al considerarme Señora es que construyo junto con mi hermana Dalila (Señora también) espacios en donde toda mujer pueda abrazar más la amazona que habita en ella. Espacios de acompañamiento que permitan honrar el deseo de soñar, crear y manifestar. Espacios como nuestro programa Dream Job, que invita a desarrollar las 6 habilidades para vivir el trabajo de tus sueños, porque es de Señora conseguir lo que anhelas y sentir placer por ello.


Conoce todo sobre nuestro programa aquí


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