• Dal

¿Con qué talento naciste?

Actualizado: 17 de ene de 2019

Cuando somos pequeños tenemos grandes sueños. Imaginamos que seremos artistas, doctores o presidentes. Cuando era pequeña deseaba con toda mi alma cambiar de alguna manera el mundo. Nunca me consideré una persona talentosa pero sentía dentro de mí una especie de llamado por hacer algo grande. Era una sensación que quizás hemos compartido muchos: el sentimiento de que nacimos para algo especial, con un talento único que el mundo necesita pero que aún desconocemos. Pasarían varios años en mi vida para que llegara ese momento de clarividencia en el que por primera vez descubriera el talento con el que había nacido.



Jamás olvidaré la sensación en mi cuerpo: la piel erizada y el corazón palpitando rápidamente. Aquello que estaba leyendo no era del todo nuevo, me era ciertamente familiar aunque al mismo tiempo desconocido. Dentro de mí sabía que esta descripción de mis talentos y fortalezas únicos encerraba dentro de sí una verdad casi ancestral pero que, durante toda mi vida, había guardado calladamente. Era un secreto que a nadie había contado quizás por vergüenza o miedo a parecer soberbia. Era un cofre de oro que por mucho tiempo había relegado al olvido porque, por más prístino que fuera su brillo, me sentía más cómoda con una definición opaca o diminuta de mí misma.


Había estado tan acostumbrada a usar el color gris del que uno se viste cuando no cree en sí mismo, que hasta había pasado a ser mi propia identidad. Era una especie de segunda piel formada de escamas incrustadas sobre mi esencia verdadera. Conforme mi mente profundizaba en el significado detrás de las palabras describiendo mis talentos innatos, comenzaba a sentirme incómoda portando ese traje escamado, viejo y pesado.


Pasé varios años con esta sensación porque, a pesar de haber puesto nombre y acento a mi esencia genuina, el quererme despojar de mi identidad construida de una vez por todas no fue una reacción espontánea. ¿Por qué no abrazamos el oro que habita dentro de nosotros cuando lo descubrimos, si es que llega el día en nuestra vida en el que, por valentía o simple curiosidad, nos atrevemos a descubrirlo?


La única respuesta que hasta ahora he encontrado es, como dice la canción, “el poder de la costumbre es más fuerte que el amor”. Siendo sincera hoy no puedo decir con todas las de la ley que estoy desnuda, sin ese saco de escamas. Me lo quito, me lo pongo, me lo vuelvo a quitar y me lo vuelvo a poner. Con el correr de los años, es cierto que me voy sintiendo más cómoda en mi piel. Ya no me asalta tan a menudo la vergüenza de reconocer que soy fregona. Y cuando camino, hablo o pienso siento que lo hago desde un centro en donde radica toda mi fuerza, toda mi esencia, todo aquello que se dice el talento natural de brillar en este mundo.


Si al leerme, escucharme y sentirme (#nosuperoathalia), te sentiste identificad@, el CliftonStrengths puede ser la puerta que tienes frente a ti para irte a las profundidades del océano llamado esencia que habita en ti. El conocer tus talentos únicos es sólo el comienzo. Nuestro acompañamiento puede colapsar el tiempo que transcurre entre el momento en que tomas conciencia de portar un saco de escamas y el momento en que abrazas en verdad tu esencia, a partir del cual tu vida no vuelve a ser igual.

hola@desarrolladorasdetalento.com

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